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Patrici Hernández

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MARZO  2016

Hablamos con Patrici Hernández, Jefe de los Servicios Sociales Básicos del Instituto Municipal de Servicios Sociales de Barcelona, sobre la realidad actual de la distribución de alimentos solidarios en la ciudad y los retos que plantea.

¿Qué dimensión tiene hoy en la ciudad de Barcelona la distribución de Alimentos Solidarios?

Con los últimos datos de los que disponemos, referidos a 2015, estaríamos hablando de unas 50.000 personas en la ciudad de Barcelona aproximadamente que reciben alimentos a través de entidades de iniciativa social. Por otro lado, aunque se hace difícil poder estimar el volumen de entidades que actúan como centros de entrega y distribución, quizás nos podríamos aproximar a las 200. Claro que básicamente estos datos contemplan lo que recogen las dos grandes entidades distribuidoras de segundo nivel (Banco de Alimentos y Cruz Roja), que hacen la función de proveedores de las entidades más pequeñas y de alcance más territorializado. Pero conocemos la existencia de otras iniciativas que actúan en el mismo sentido y de las que no disponemos de toda la información.
 
Debemos puntualizar también para hacer una correcta lectura de estas cifras, que el hecho de la capitalidad y la centralidad en recursos y servicios de la cuidad de Barcelona, especialmente en relación a su área metropolitana, actúa con un efecto de atracción por parte de personas de otros municipios. Hay entidades que nos han manifestado que atienden y distribuyen alimentos a personas, incluso de otras comarcas y provincias de Cataluña.

 

¿Qué modelos de funcionamiento conviven actualmente en el conjunto de la ciudad en relación a la distribución de alimentos?

Actualmente, y en relación a modelos de funcionamiento, que a su vez comportan tipologías específicas de entidades y criterios y sistemas diferenciados en cuanto a organización, objetivos y finalidades, a grandes rasgos podemos afirmar que existen en Barcelona tres fórmulas en este ámbito. La modalidad prevaleciente y principal es la que llamamos de reparto en los locales o sedes de entidades de iniciativa social (y muy especialmente de entidades religiosas), bien con el sistema más clásico de lotes o con el más novedoso y dignificador de puntos. Se trata del modelo más extendido y que está evolucionando hacia unas formas que huyen de la estigmatización de las situaciones de pobreza y exclusión, como puede ser el formato de ‘supermercado solidario’.

Una segunda modalidad que aún se mantiene en la ciudad, aunque bastante focalizada en determinadas localizaciones, es la de reparto en la vía pública. En este sentido, hay que decir que la gran mayoría de entidades sociales y el Ayuntamiento consideramos que se trata de una mala praxis que sería necesario tender a hacer desaparecer por múltiples razones que no entraré a detallar.

Finalmente, y en el polo opuesto al de esta segunda modalidad, comenzamos a detectar y están apareciendo nuevas fórmulas y modalidades de abordaje de la cobertura de las necesidades básicas alimentarias, en forma de iniciativas y proyectos innovadores, principalmente de raíz comunitaria, que buscan ir más allá de la pura distribución de alimentos, e intentan trabajar por el empoderamiento de las personas y por una lógica de garantía de derechos básicos. En esta línea propuestas del tipo huertos urbanos, cooperativas de consumo o comedores colectivos comienzan a marcar una tendencia de un camino que convendría ir ampliando y explorando progresivamente.

 

¿Cómo y con qué criterios colabora el IMSS con las entidades distribuidoras de alimentos de la ciudad?

Desde el IMSS colaboramos con las entidades distribuidoras de alimentos a tres niveles. En primer lugar, desde la vertiente técnica en todo lo relacionado con la definición de modelos, de criterios, circuitos y sistemas en el abordaje de esta realidad. Fruto de esto, nació ya hace más de tres años la definición y la apuesta clara por lo que llamamos ‘Modelo de agrupación de entidades’ que básicamente busca la mayor optimización de recursos, una mayor eficiencia y eficacia, y el despliegue de una modalidad de distribución que garantice la dignificación en la prestación del servicio.
 
Un segundo aspecto con el que colaboramos con las entidades es el económico y financiero. En este sentido, tenemos establecidos convenios de colaboración con una importante dotación económica, tanto con las entidades de segundo nivel (Banco de Alimentos y Cruz Roja), como con aquellas que se acogen al modelo de agrupación de entidades y otras, de cara a contribuir a su sostenibilidad económica y logística.
 
Finalmente, y no menos importante, hemos hecho una apuesta clara por la implementación de una herramienta tecnológica de soporte en la prescripción de este tipo de servicio y en su gestión, que no es otra que eQuàliment, y que nos gustaría ir extendiendo progresivamente a toda la ciudad.
 

¿A qué perfiles de familias prescribís el servicio de alimentos? ¿Cómo ha evolucionado en los últimos años? 

El servicio de distribución de alimentos se prescribe a personas y/o colectivos en situación de pobreza y/o exclusión social, mayores de 18 años o emancipados legalmente, y residentes, que viven o se encuentran en la ciudad de Barcelona. Se trata de un recurso complementario del conjunto de recursos del sistema de cobertura de necesidades alimentarias que tienen a su alcance los/las profesionales de los Servicios Sociales Básicos para dar respuesta a las situaciones de necesidad de las personas que atendemos. Éste es, pues, un recurso que permite complementar las economías familiares, pero que no cubre la totalidad de sus necesidades de alimentación.
 
Para alcanzar este objetivo, los servicios sociales disponen de otros servicios continuados y diarios que lo garantizan en gran medida.
-  red de comedores sociales públicos y concertados
-  servicios de comida a domicilio
-  servicio de comida en compañía
-  soporte económico de inclusión en concepto de alimentación
 
Este servicio se tiene que entender como complementario y temporal. Desde los Servicios Sociales Básicos se atienden todas las demandas de las personas que refieren una necesidad de ayuda en alimentación.
 
La evolución de los últimos años del servicio de alimentos ha incorporado el sistema de agrupación de entidades y mejorado la distribución mediante un sistema informatizado, facilitando la comunicación entre los centros de servicios sociales y los centros de entrega, el acceso de las personas usuarias y la atención a las urgencias y ha permitido a los centros de entrega ordenar con facilidad el stock disponible y por tanto atender a más familias. Dando paso con todo lo dicho a dignificar el sistema de entrega, evitando colas y permitiendo escoger los alimentos de consumo al crear un sistema de almacenaje a disposición de la persona usuaria.

 

Actualmente hay cinco proyectos en la ciudad de Barcelona a los que el IMSS ha facilitado la utilización de eQuàliment para la gestión de la distribución de alimentos solidarios. ¿Qué ventajas os ha aportado eQuàliment? 

Efectivamente en el momento presente, en la ciudad de Barcelona el sistema de gestión de distribución de alimentos con eQuàliment está implantado en 5 Centros de distribución o DISA, de 3 distritos (2 en Nou Barris, 2 en el Eixample y 1 en Sant Andreu).
 
Bajo mi punto de vista los beneficios más importantes y las ventajas principales de este despliegue han sido por una parte para las familias receptoras, por lo que implica una atención más cuidadosa y personalizada, a la vez que más digna; y para la gestión y el sistema de distribución en general por parte de las entidades porque los simplifica y ordena mucho mejor su tarea. 

 

¿Qué papel puede tener, sustitutorio o complementario, el modelo de tarjetas monedero que también gestiona eQuàliment? 

Bajo mi punto de vista, este modelo lo que tiene que aportar es un avance más decidido hacia la dignificación y la normalización en la prestación del servicio, y en este sentido, si en el momento actual puede considerarse complementario, espero que en un futuro no muy lejano se convierta en un modelo prevalente en este ámbito.
 

¿Qué deberíamos hacer los diferentes agentes para mejorar la distribución de alimentos solidarios en el futuro? 

Como ya he apuntado anteriormente, considero fundamental el hecho de explorar y desarrollar nuevas iniciativas, estrategias y fórmulas que vayan en la línea del empoderamiento y la autonomía de las personas en su proceso de superar situaciones de exclusión social. Es necesario romper muy especialmente dinámicas que propician el mantenimiento y perpetuación de situaciones de vulnerabilidad social, y tenemos de acercarnos progresivamente a políticas y actuaciones que velen por la garantía de derechos básicos.
 
Sin embargo, aún seguirá siendo necesaria la convivencia de diferentes modelos de intervención en este ámbito, y por eso se deben potenciar aquellas actuaciones que pongan el acento y se centren tanto en la dignificación de la prestación del servicio a las personas que la necesiten, como las mejoras en la eficacia y una mejor gestión y aprovechamiento de los recursos disponibles.
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